Dos Orillas Una Mesa

Historias de parejas argentino-chinas

Cada relato, una voz Una entrevista no habla por todas las parejas argentino-chinas. Publicamos lo que una persona o una pareja cuenta sobre su propia vida, con su nombre o con el resguardo que pida, y lo presentamos como lo que es: una experiencia entre muchas posibles.
Sin estereotipos prestados Evitamos las fórmulas que suenan a manual: "la familia china es así", "los argentinos reaccionan de tal modo". Cuando aparece una diferencia, la mostramos con el contexto en el que ocurrió, con las dudas y los acuerdos que la acompañaron, no como una regla general.
Edición con cuidado Las entrevistas, los audios subtitulados y las notas se revisan para sostener un tono cálido y sobrio. Recortamos lo que expone de más, pedimos permiso antes de publicar y dejamos claro qué materiales compartió cada persona y cuáles no.
Retratos autorizados Las imágenes que acompañan un relato se usan solo con consentimiento de quienes aparecen. Si alguien prefiere no mostrar su rostro, la historia se publica igual: el texto sostiene la nota, no la foto.
Lo que no prometemos No hay respuestas automáticas ni publicaciones garantizadas. El formulario de la página de contacto sirve para proponer un relato y queda registrado como tal; después lo leemos y vemos si encaja en alguna de las secciones de la revista.
Una estética de revista independiente Tonos jade, terracota y crema, tipografía serena y un diseño que deja respirar el texto. La forma también es parte del criterio: nada de golpes visuales que tapen lo que la persona quiso contar.

Si tenés una historia, una tradición familiar, una receta compartida o una palabra para el glosario, podés escribirnos a support@chinesehusbands.com o acercarte a Arribeños 2245, C1428, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. También podés llamar al +54 11 5587-9992.

Criterios editoriales

De dónde viene esta revista y cómo trabajamos cada relato

Dos Orillas Una Mesa nació de una incomodidad concreta: casi todo lo que se publicaba sobre parejas argentino-chinas caía en dos extremos, la curiosidad exótica o la estadística. Quisimos otra cosa. Un lugar donde una pareja cuente cómo organiza la cocina de todos los días, cómo decide qué tradición familiar sostiene y cuál deja pasar, sin que ese relato tenga que hablar por nadie más que por sí mismo.

Cada historia responde por sí sola

No publicamos un relato como ejemplo de una comunidad. Lo publicamos porque esa persona quiso contarlo y porque el material tiene suficiente cuerpo para sostenerse. Cuando editamos, evitamos frases que generalizan: nada de "los chinos hacen" o "las argentinas esperan". Si alguien habla de su familia, se escribe su familia. Si habla de su casa, se escribe su casa.

El tono se cuida en la edición, no en el titular

Una entrevista grabada de dos horas se convierte en una nota de lectura tranquila. Recortamos repeticiones, ordenamos el recorrido y dejamos los silencios donde aportan. Los audios subtitulados siguen el mismo criterio: se transcriben con cuidado, se traducen sin perder el registro de quien habla y se marcan los tramos donde la traducción no alcanza a decir lo mismo.

Retratos y voces con autorización previa

Antes de publicar una foto, un audio o un fragmento de conversación, pedimos permiso explícito a quien aparece. Si alguien prefiere que su nombre no figure, se respeta. Si pide sacar una parte después de leer el borrador, se saca. El formulario de la página de contacto incluye ese consentimiento desde el primer paso, para que quede claro desde el inicio y no como un trámite al final.

Lo que no prometemos

No hay respuestas automáticas ni publicaciones garantizadas. Recibimos propuestas, las leemos con atención y evaluamos si encajan en el proyecto. A veces una historia necesita más conversaciones antes de publicarse; a veces no es el momento. Preferimos decirlo antes que forzar una nota que no está madura.

Lo que sostiene cada historia que publicamos

Antes de editar una entrevista o subir un audio subtitulado, revisamos si el relato puede leerse como una experiencia personal y no como una explicación de toda una comunidad. Ese filtro ordena casi todo lo demás: el tono, las preguntas, los permisos y hasta la forma en que armamos la mesa de trabajo.

Una historia, no un patrón

Cada relato se publica como lo que es: la vida de dos personas concretas en un barrio concreto. Cuando una pareja cuenta cómo reparte las tareas o cómo decide qué se cocina el domingo, ese acuerdo vale para su casa y no se convierte en regla general. Lo aclaramos en la edición y lo sostenemos en el titular.

Retratos y voces con permiso explícito

No publicamos una foto ni un audio sin autorización previa de quienes aparecen. Antes de grabar explicamos para qué se va a usar el material, dónde va a quedar y qué se puede retirar después. Si alguien prefiere hablar sin mostrar la cara, la nota sale igual: el relato no depende del retrato.

Edición que cuida el tono

Una entrevista de dos horas se convierte en una nota breve. En ese recorte evitamos frases que suenen a sentencia sobre "los chinos" o "los argentinos", corregimos generalizaciones y dejamos los matices que la pareja marcó con sus propias palabras. La voz de quien habla manda; la nuestra solo ordena.

Audios subtitulados, no solo transcritos

Cuando la conversación pasa por el mandarín, el español o una mezcla de los dos, subtitulamos el audio para que se entienda sin depender de una sola lengua. La traducción intenta conservar el tono y el gesto, aunque a veces eso implique dejar una palabra sin traducir y explicarla en una nota al pie.

Sin promesas que no podamos cumplir

El formulario para proponer relatos es una puerta de entrada, no un compromiso de publicación. Leemos cada propuesta, respondemos cuando hay algo para decir y, si la historia no encaja en este momento, lo aclaramos. No hay plazos garantizados ni respuestas automáticas.

Privacidad y consentimiento como parte del método

Los datos que llegan por el formulario se usan solo para coordinar la propuesta. El consentimiento para publicar se registra por escrito y se puede retirar antes de que la nota salga. Trabajamos con ese cuidado porque las historias que recibimos son de personas reales, no de un archivo anónimo.

Si querés entender cómo se aplican estos criterios en la práctica, podés ver las secciones y formatos que publicamos o escribirnos desde la página de contacto para proponer un relato.

El archivo visual del proyecto

Las imágenes acompañan las notas y los audios subtitulados, pero no ilustran un caso puntual ni representan a una comunidad entera. Son escenas de cocina, cuadernos y sobremesas que sirven para dar temperatura a las historias. Cada retrato que publicamos se usa con autorización de quienes aparecen en él, y cuando una foto no es de una persona entrevistada, la tratamos solo como referencia de ambiente.

Dos Orillas Una Mesa: standards
Dos Orillas Una Mesa: standards
Cuadernos de vocabulario que aparecen en las entrevistas sobre idiomas.
Dos Orillas Una Mesa: standards
Equipo de grabación para los audios que luego subtitulamos.
Dos Orillas Una Mesa: standards
Conversaciones de sobremesa, el formato que más nos interesa editar.
Dos Orillas Una Mesa: standards
Material de lectura y glosario que se revisa antes de publicar.

Si querés proponer un relato, podés escribirnos a support@chinesehusbands.com o pasar por Arribeños 2245, C1428, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El formulario para enviar propuestas está en la página de contacto.

Cómo se arma cada relato

Ninguna historia que publicamos pretende hablar por una comunidad entera. Antes de grabar, transcribir o editar, definimos con cada persona qué se cuenta, qué queda afuera y cómo se nombra lo que aparece en la página.

El criterio es simple y se sostiene en cada nota: una experiencia personal, contada con sus propias palabras, sin convertirla en ejemplo de nada más.

Primero, la conversación

La propuesta llega por el formulario de contacto y se lee con atención. No hay respuestas automáticas ni publicaciones garantizadas: si el relato encaja con la línea editorial, escribimos para coordinar una charla previa donde se aclaran el alcance, el tono y los límites de lo que se va a contar.

Grabar con permiso explícito

Las entrevistas y los audios subtitulados se registran solo con consentimiento. Antes de encender el grabador, cada persona sabe para qué se usa el material, quién lo va a escuchar y qué parte puede pedir que quede fuera. Ese permiso se revisa de nuevo antes de publicar.

Editar sin aplanar la voz

La edición busca que el relato se entienda sin borrar sus dudas, sus pausas ni sus contradicciones. Corregimos repeticiones y ordenamos el texto, pero no reemplazamos expresiones propias por fórmulas más prolijas. Si una palabra no tiene traducción exacta, se explica en contexto en lugar de forzar un equivalente.

Retratos autorizados

Las imágenes que acompañan cada nota se publican con autorización de las personas retratadas. La estética de la revista combina tonos jade, terracota y crema, y ese marco visual no altera el contenido: el retrato acompaña la historia, no la reemplaza ni la ilustra como si fuera una prueba.

Evitar el estereotipo

Revisamos cada borrador para detectar generalizaciones sobre las parejas argentino-chinas. Cuando una frase suena a "los chinos hacen tal cosa" o "los argentinos son así", la reescribimos como lo que es: la experiencia de una persona en un momento concreto. Esa corrección es parte del trabajo, no un detalle final.

Publicar y quedarse cerca

Después de la publicación, el material sigue disponible para quien lo contó. Si en algún momento pide una corrección o prefiere que algo se retire, se conversa. El archivo de la revista se cuida como un acuerdo en curso, no como un texto cerrado que ya no admite cambios.

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